martes, 4 de abril de 2017

MARINDA, ¡un fósil románico!

Empezamos nuestro recorrido por Kuartango subiendo hasta la ladera sur del Pico Marinda (986 m). Allí vamos a conocer algo que entristece, pero al mismo tiempo admira: ¡un fósil románico! Suponemos que ese especimen no está recogido en los textos de Historia del Arte, pero existir, ¡existe! A las pruebas nos remitimos. (Esperamos que nadie se moleste porque nos acerquemos a estos restos echándole un poquito de humor).

Marinda era un pueblo que, situado en la solana del Pico, llegó a tener cuarenta y cuatro habitantes en el siglo XIX, pero su censo fue decayendo con rapidez y ya en 1912 se le consideró como despoblado.  Salvadas algunas partes de los equipamientos del templo (campanas, sagrarios, partes de un retablo...) por traslado a pueblos cercanos, allí quedó la iglesia, que ha sobrevivido más de un siglo, tan recia ante ataques de todo tipo y tan mimetizada con el entorno que no exageramos al calificarla de "fósil románico".

Así veíamos la pasada primavera el Pico y, a la
izquierda, nuestra reliquia

Con los primeros soles primaverales nos hemos acercado hasta el mortuorio. No ha sido
fácil llegar hasta la colina en que se asienta la iglesia: rodeada, al sur, de prados vallados,
hay que dar, al poco de cruzar el río, con algún paso practicable en las cercas que nos 
permita acercarnos campo a través.

El encuadre no puede ser más idóneo,
vista desde el norte y con la sierra de Arkamo al fondo

Cumplidos cien años de su abandono, 
parece gritar: "¡Resistiré!..., aunque sea
con estos pelos"

Entramos por la puerta del muro norte
y encontramos esa cabecera y primer
tramo de la nave, con una bóveda digna
de exposición. 

En el muro sur encontramos "el vestigio más importante del templo: 
su sobria portada, de inspiración cisterciense"(ERPV). 

En el hastial de poniente se abre un estrecho vano,
a modo de saetera, similar a los que también 
aparecen en las fachadas de levante y meridional.

Y como testigo superviviente del románico de MARINDA nos queda la copa de 
la pila bautismal. "La geométrica ornamentación, típica de la zona de Kuartango, 
se dispone en dos bandas separadas por una franja en resalte. La primera de ellas,
en la actualidad muy dañada y apenas visible, indica Garbiñe Bilbao que se cubre
con cruces griegas inscritas en cuadrifolios (...). La banda siguiente, mejor conservada,
se cubre con círculos radiados, símbolos solares por excelencia" (ERPV).

Esta copa, después de rodar durante décadas por ribazos y jardines, fue 
cedida por el Ayuntamiento de Kuartango para su exposición permanente en 
el Centro de Interpretación EL ROMÁNICO EN ÁLAVA, en Estibaliz,
donde ocupa un lugar de honor a la entrada.

Es probable que después de conocer la existencia este 'fósil románico' a muchos les invada la cólera. "Pero, ¿cómo se puede consentir que esos monumentos terminen en ese estado?", dirá más de uno. Si no hay habitantes que los valoren y los cuiden, ¿se 
puede esperar mejor futuro por muy singulares construcciones que sean?
La mejor respuesta nos la van a ir dando los kuartangueses del siglo XXI: son ejemplo 
de amor y cuidado de su gente (y de la de otras partes del mundo), de sus casas, sus iglesias y ermitas, su valle, su naturaleza... 
¡UN TESORO QUE YA ESTAMOS TARDANDO EN DESCUBRIR!


Más información:



www.elromanicoenalava.es

AA.VV., Catálogo Monumental. Diócesis de Vitoria (CMDV), t.VII,(1995), pp. 695-699.

AA.VV., Enciclopedia del Románico del País Vasco (ERPV). Web "Románico Digital"









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